Primero, claridad
La dirección decide para qué quiere la IA, por dónde empezar y quién la lidera. No empezamos enseñando herramientas: empezamos decidiendo.
Un plan en dos fases para que la inteligencia artificial llegue a toda tu empresa con orden: primero decide la dirección; después, área a área, cada equipo la aplica a su trabajo de verdad.
Toca las que te suenan.
Marca las que te pasan. Así lo resuelve el plan
Es el camino ordenado para que la inteligencia artificial deje de ser algo que algunos prueban y pase a ser una forma de trabajar de toda la empresa. Empieza arriba, con la dirección decidiendo para qué la quiere. Sigue con las personas que la van a liderar. Y aterriza área a área, sobre el trabajo real de cada equipo.
La dirección decide para qué quiere la IA, por dónde empezar y quién la lidera. No empezamos enseñando herramientas: empezamos decidiendo.
Cada área resuelve sus propios casos, en directo y con sus herramientas. La IA no se explica: se usa sobre el trabajo de cada día.
Reglas por escrito, personas que la lideran por dentro y resultados delante de la dirección. Lo aprendido queda escrito, no en la cabeza de quien asistió.
Dos fases. En la primera, la dirección gana claridad y las personas que van a liderar se forman. En la segunda, la IA aterriza en un área real, en un ciclo que se repite en cada área.
Fase 1
La dirección y quienes van a liderar
Qué puede hacer la IA por vuestro negocio y qué no, qué riesgos hay, por dónde empezar y quién lo lidera.
Para quienes van a liderar la adopción: fundamentos, correo y reuniones, documentos, datos y agentes, sobre su propio trabajo.
Sale con: hoja de ruta, manifiesto IA, área piloto elegida y las personas que lideran, capacitadas.
Fase 2
Responsable del área y sus champions · online
Dónde se atasca el área.
Sus casos, resueltos en directo.
Se ajusta lo que no rueda.
Con datos. Y la siguiente área.
Se repite en cada área, tantas veces como haga falta. El plan marca el camino; tu empresa marca el ritmo.
Sesión a sesión, lo que se trabaja de verdad en un plan de adopción. El ejemplo es Grupo Almenar, una empresa ficticia; los datos de la tuya salen de vuestras sesiones.
La dirección ve en directo qué hace ya la IA en una empresa como la suya, y qué no. Deja de preguntarse qué tarea hace más rápido y empieza a preguntarse qué trabajo ya no debería hacerse como hasta ahora.
Lo que le toca a la dirección y no a informática: quién lidera la IA, con qué herramienta, qué pide ya el Reglamento europeo de IA, cuánto cuesta y cómo se controla.
Las reglas del juego en una página, escritas para toda la plantilla: qué se puede hacer, con qué datos, qué no se hace nunca y a quién preguntar.
Dónde aplicar la IA primero y quién va a tirar del carro. El comité sale con tres prioridades, un área piloto y las personas elegidas para liderar.
Esa misma tarde, manos a la obra. Cada persona prepara su IA para su puesto: le cuenta quién es y cómo quiere las respuestas, activa la memoria, ordena sus temas en proyectos y la conecta con el correo, la agenda y las carpetas.
Cinco sesiones de tres horas, online, para las personas elegidas. Del correo y las reuniones a los documentos, los datos y los agentes, siempre sobre su propio trabajo. Salen con soltura, con criterio y con su lista de casos de uso.
Con quien dirige el área y su equipo: el día a día del área en una hoja, cada tarea con su tiempo y su impacto. De ahí salen los casos que se van a resolver, primero las victorias rápidas.
No se explica la IA: se usa. Cada caso elegido se resuelve en vivo con el equipo, se convierte en una habilidad (skill) que la IA repite siempre igual y queda una guía para hacerlo sin nosotros.
Diez días usándolo de verdad, con la persona que lidera en el área al lado del equipo. Volvemos para resolver dudas y ajustar lo que no funciona. Aquí es donde se gana o se pierde.
La dirección ve qué se ha conseguido, con datos, y decide qué área va después. El ciclo vuelve a empezar.
Ejemplo con una empresa ficticia. Las cifras son ilustrativas: las de tu empresa salen de vuestro Discovery.
Cada directivo tiene su propia idea de la IA.
Una hoja de ruta compartida: qué, por dónde y quién.
Unos la usan a escondidas y otros le tienen miedo.
Personas que la lideran por dentro y equipos que la usan con criterio.
Nadie sabe qué información está saliendo de la empresa.
Reglas por escrito: qué puede entrar en la IA y qué no.
Licencias sueltas y cuentas personales.
Una IA de empresa, elegida con criterio y bien configurada.
Lo mismo de siempre, un poco más rápido.
Casos reales resueltos en cada área, con su guía para repetirlos.
La sensación de que «algo se ha hecho».
Resultados delante de la dirección, y una decisión sobre el siguiente paso.
El plan no termina con una sensación. Termina con esto en las manos de tu empresa:
Las prioridades, el área piloto y el paso a paso de las siguientes decisiones, escritas para tu empresa.
Las reglas del juego para toda la plantilla: qué se puede hacer con la IA, cómo y con qué cuidado. Listo para repartir.
Normativa, recomendaciones y catorce plantillas listas para usar: política de uso, registro de casos, plan de formación, incidencias… Con la imagen de tu empresa.
Quienes van a tirar del carro saben usar la IA en su trabajo y ayudar a los demás. La IA tiene quien la gobierne cuando el plan termina.
Cada caso, resuelto en directo y con su guía paso a paso, para que el equipo lo repita sin nosotros. Y la cartera de los siguientes.
Qué se ha conseguido en cada área, con datos, y qué toca después. Para que la dirección decida con hechos.
Aunque tu empresa no haya contratado ninguna IA, ya hay IA dentro. El plan le pone orden: qué herramientas se usan, qué información puede entrar y quién responde. Y deja por escrito lo que tu empresa necesita para trabajar conforme al RGPD y al Reglamento Europeo de IA.
Con licencia y condiciones de empresa, que no usan lo que escribís para entrenar a nadie.
Lo que vuestras reglas marquen como sensible no entra en ninguna IA. Y todo el equipo sabe cuál es.
Pruébalo
¿Qué puede entrar en la IA? Lo decidís vosotros.
Toca cada dato para cambiarlo de lado. Es un ejemplo: en tu empresa queda escrito en el manifiesto.
No sale de la empresa
No entra en ninguna IA
Puede ir a la IA de empresa
Con licencia de empresa
Para empresas que saben que la inteligencia artificial va en serio, pero no tienen claro por dónde empezar, y quieren que llegue a toda la organización sin improvisar.
El plan lo diseña y lo dirige Pedro Bisbal, fundador de IA Estratégica. José Marín lo coordina con tu equipo de principio a fin.
Pedro es consultor, formador y ponente de IA, y autor del libro de productividad El Viaje: una vida con propósito. Trabaja con directivos y comités de dirección que saben que la inteligencia artificial va en serio, pero no tienen claro por dónde empezar: les ayuda a parar, pensar y decidir qué hacer con ella en su empresa.
José organiza las sesiones, la logística y la comunicación, y es vuestro interlocutor durante todo el plan.
Por WhatsApp o por correo. Cuéntanos en dos líneas cómo es tu empresa y qué te preocupa de la IA.
Una videollamada para conocer vuestras áreas, cuántas personas hay en cada una, qué herramientas tenéis y en qué punto estáis.
Con las sesiones, las personas y el calendario. El plan marca el camino; vuestra empresa marca el ritmo.
¿Te queda alguna? Pregúntanosla.
Es el camino ordenado para que la inteligencia artificial deje de ser algo que algunos prueban y pase a ser una forma de trabajar de toda la empresa. Primero decide la dirección, después se forman quienes la van a liderar y, por último, cada área la aplica a su trabajo real.
Un curso enseña a usar una herramienta. El plan cambia cómo trabaja la empresa: empieza por las decisiones de la dirección, trabaja sobre los casos reales de cada área y termina con resultados delante del comité.
No. Empezamos por el negocio, no por la tecnología. Las sesiones son prácticas y van al ritmo de cada equipo.
Por la visión: una sesión estratégica con el comité de dirección al completo. Esa decisión no se delega.
La primera fase son una jornada de 7 horas con la dirección y 15 horas de capacitación, en cinco sesiones de tres. Cada ciclo de área suma unas 10 horas en cuatro sesiones. El ritmo lo marca tu empresa.
La sesión estratégica es presencial. La capacitación y los ciclos de área se hacen online y en directo. Si a tu empresa le encaja mejor de otra forma, lo hablamos.
Con la que tenga o elija tu empresa: ChatGPT, Microsoft Copilot o Claude, con licencia de empresa. Si aún no la tenéis, os ayudamos a elegirla. La licencia la contrata la empresa.
Las reglas quedan por escrito en el manifiesto: qué puede entrar en la IA y qué no. Y se trabaja con herramientas de empresa, que no usan vuestra información para entrenar sus modelos.
Sí. El plan incluye el protocolo de gobernanza: normativa, recomendaciones y plantillas para trabajar conforme al RGPD y al Reglamento Europeo de IA, con la imagen de tu empresa.
Sí, es una forma legítima de empezar. Lo que no recomendamos es lo contrario: casos de uso sin formación previa.
Os quedáis con las reglas, las guías de cada caso y las personas que lo lideran por dentro. Y si queréis seguir acompañados, está la Oficina de IA de IA Estratégica.
Sí. Es susceptible de bonificarse por Fundae. Consúltanos las especificaciones de tu caso.
Depende de cuántas áreas y cuántas personas entren en el plan. Te lo decimos por escrito tras la primera reunión, antes de empezar.
Claridad arriba. Capacidad en los equipos. Casos resueltos en cada área. Y reglas claras para todos.